Ella, escribe versos en sus cuadernos
con la pasión de sus lamentos,
papel mojado.
Ella, despierta sola cada mañana,
y mira triste por su ventana
pero el no está
Y piensa, que ahora su vida no vale nada
que nunca estuvo enamorada
triste agonía
Y él, se pasa el día tumbado en cama,
sueña despierto porque la ama,
dulce tortura
La luna, mudo testigo de su condena
ve que les atan frías cadenas,
pero no habla
Y el Sol, toma su puesto cuando amanece
vigila todo cuanto acontece,
y no hace nada
Víctor Salvador, 1995